Neurociencia y enseñanza: aprendizaje al ritmo de cada alumno

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La educación tradicional ha sido útil durante muchos años porque vivíamos en un mundo que cambiaba a un ritmo muy lento y en el que se consideraba que ser de ciencias o de letras era lo normal. Sin embargo, el mundo avanza ahora a un ritmo vertiginoso y diversos estudios han demostrado que adaptando la educación al ritmo de cada alumno, éste aprende mejor y se siente más motivado, algo que defiende la neurociencia

brain-1618377_640Qué profesor no ha soñado con poder dedicarle todo el tiempo que desea a cada uno de los alumnos que tiene para poder ahondar en sus dudas y necesidades. Seguramente todos y, sin embargo, sabemos que en el día a día y debido a los objetivos curriculares que, hasta el momento, los alumnos tienen que alcanzar para aprobar el curso escolar, hacen que ese deseo sea, prácticamente, un imposible, a pesar de que los profesores son capaces de detectar diferentes problemas entre sus alumnos.

Lo ideal, sin duda, sería poder disponer de ese tiempo o, al menos, no estar atado a objetivos cerrados. Es decir, dar unas herramientas a los alumnos para que puedan aprender, pero cada uno a su ritmo, por supuesto, persiguiendo unos objetivos educativos, pero que estos sean principalmente destinados, no sólo a adquirir conocimientos, sino a desarrollar habilidades que les ayudarán a seguir aprendiendo, como el pensamiento crítico, las habilidades sociales y la curiosidad por seguir aprendiendo. Aspectos, todos ellos, en los que la neurociencia tiene mucho que decir.

Y, precisamente, sobre neurociencia aplicada a la educación sabe mucho la experta en neuromárketing Isabel González quien explica que, “de forma tradicional se ha intentado estandarizar la educación ofreciendo los mismos recursos y datos a los niños, sin tener en cuenta sus habilidades o sus cualidades mentales. Hay quien es más favorable a la creatividad, mientras que otros prefieren la lógica, pero si cada cerebro es diferente, ¿por qué hemos de resignarnos a una educación estandarizada?”.

Preguntas que la experta lanza, especialmente teniendo en cuenta que, en la actualidad, vivimos en un mundo donde la tecnología avanza de forma imparable. Entonces, ¿por qué no utilizar sus recursos para mejorar la calidad educativa del sistema?

En este sentido, González asegura que “las herramientas de neurociencia que se utilizan hoy día en el sector del neuromárketing podrían ser beneficiosas para los estudiantes con dificultades, ya que los profesores podrían utilizar los datos extraídos de sus investigaciones y resultados, para personalizar las lecciones y adecuarlas mejor a los requerimientos educativos de cada grupo escolar”.

No obstante, existen otros muchos más factores estudiados por el neuromarketing que también podrían influir en el ámbito escolar. ¿Son los móviles un problema real para los niños? ¿se puede facilitar el desarrollo de la memoria? ¿Cómo funciona el cerebro en el aula? “El objetivo- continía Isabel González- sería lograr un equilibrio entre las ventajas que pueda proporcionar los avances en la neurociencia, la psicología y la educación para crear herramientas de enseñanza más poderosas que las que provienen de una sola disciplina”.

¿Qué es la neurociencia?

Según lo definen en neurocapitalhumano.com, la neurociencia es “una disciplina que incluye muchas ciencias que se ocupan de estudiar, desde un punto de vista inter, multi y transdisciplinario la estructura y la organización funcional del Sistema Nervioso (particularmente del cerebro).

Además, añaden que “la neurociencia trata de desentrañar la manera de cómo la actividad del cerebro se relaciona con la psiquis y los comportamientos”. Comprendiendo el funcionamiento del cerebro, también entenderemos mejor los procesos de aprendizaje y, por supuesto, se podrán aplicar a la enseñanza para que ésta sea exitosa.

Aplicada a la educación, la neurociencia está siendo una de las herramientas más empleadas en los sistemas de educación más avanzados y eficaces del mundo, ya que se consigue entender cómo funciona el cerebro y cómo este procesa y almacena la información, así como cuáles son los procesos biológicos que favorecen el aprendizaje.

Algunos datos curiosos

hand-982048_640Lo que pudiera parecer una utopía y como no podía ser de otra forma cuando hablamos de disciplina científica, también tienen sus propios datos contrastados, como estos que nos explica Isabel González. “Entre otras cosas, la neurociencia ha demostrados que el aprendizaje es mayor cuando se bajan los niveles de estrés. Y es que la liberación de las hormonas del estrés inhiben las vías naturales para el aprendizaje”

Dicho así, parece sencillo y fácil de aplicar y, sin embargo, tal y como continúa González, “el problema más evidente es que estos estudios rara vez se comparten con los educadores, lo que significa que los maestros han perdido una información especialmente valiosa para mejorar el aprendizaje de sus alumnos. La neurociencia puede ayudar a los educadores a entender qué temas se enseñan mejor al mismo tiempo y cuáles crean problemas si se enseñan juntos. Por ejemplo, se ha encontrado que es más difícil aprender dos idiomas al mismo tiempo en el caso de alguien que estudia francés y español (al ser muy similares), que si se estudia francés y japonés (que son muy diferentes debido a la ortografía y sintaxis)”.

Puntos básicos de la neurociencia

Podríamos pasarnos horas y horas escribiendo sobre los beneficios de aplicar la neurociencia en la educación o hablar sobre más estudios realizados en relación a la misma con la educación, pero lo que haremos será resumir cuáles son los puntos básicos de esta ciencia y cómo aplicarlos para que sean eficaces en la enseñanza, tanto para el alumno como para el profesor, que logrará sus objetivos, al igual que el alumno:

  • Aprendizaje positivo: diferentes estudios de neurociencia han demostrado que el aprendizaje es más efectivo cuando las emociones que se imparten en el aula son positivas. Por tanto, la enseñanza siempre debe ser positiva.

  • Fuera estrés: como ya hemos mencionado antes, los alumnos estudian mejor en entornos tranquilos.

  • Cuerpo y cerebro: son esenciales para aprender. Que las aulas sean moldeables y que los alumnos puedan desplazarse por ellas para aprender mediante el descubrimiento hacen que el conocimiento se adquiera mejor.

  • No hay alumnos ni buenos ni malos: cada uno tiene su ritmo y es capaz de aprender y reaprender.

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